¿Tiene preguntas e inquietudes acerca de las vacunas contra el COVID-19? Hemos reunido lo más reciente de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) y otras fuentes confiables para abordar directamente las preocupaciones comunes.

 

Mito: Las vacunas pueden ocasionar que contraiga el COVID-19.

Realidad: FALSO. Las vacunas contra COVID-19 autorizadas en los Estado Unidos no pueden hacer que contraiga el COVID-19 y no le contagiarán la enfermedad. No contienen el virus SARS-CoV-2. La proteína que ayuda a su sistema inmunológico a reconocer y combatir el virus no causa infección de ningún tipo.


Mito: Para acelerar el desarrollo de las vacunas, se ignoraron los protocolos de seguridad.

Realidad: FALSO. A pesar de la velocidad con la que se desarrollaron las vacunas, no se eliminaron los pasos que aseguran su seguridad o eficacia. Quienes desarrollaron las vacunas llevaron a cabo algunos de los pasos en un cronograma superpuesto para recopilar la información de una forma más rápida. También tuvieron más colaboración, tecnología y financiamiento que les permitió trabajar rápidamente.

Las vacunas Pfizer/BioNTech y Moderna se crearon con un método que ha estado en desarrollo durante años en la investigación del cáncer; las vacunas de ARN mensajero (ARNm) permiten un enfoque más rápido que la forma tradicional en la que se fabrican las vacunas.

La vacuna Johnson & Johnson/Janssen utiliza un adenovirus debilitado, que se ha estudiado de manera amplia para otras vacunas.


Mito: No es seguro recibir las vacunas contra el COVID-19 hasta que estén aprobadas por completo por la FDA.

Realidad: El 23 de agosto de 2021, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) aprobó por completo la vacuna Pfizer-BioNTech COVID19 para personas mayores de 16 años. Sigue estando disponible para personas de 12 a 15 años a través de una autorización de uso de emergencia.

Las vacunas Moderna y Johnson & Johnson/Janssen siguen estando disponibles a través de una autorización de uso de emergencia. La demora en la aprobación total se debe a que los científicos están esperando ver cuánto tiempo permanecen efectivas las vacunas. No significa que sean menos seguras; se siguieron todos los protocolos y pasos de seguridad en el desarrollo de las vacunas.


Mito: Los efectos secundarios de las vacunas son comunes y graves.

Realidad: Hay reacciones leves o moderadas a las vacunas, a corto plazo, que se resuelven sin complicaciones ni lesiones. Esto incluye irritación en el lugar de la inyección y algunas personas también presentaron dolor de cabeza, escalofríos, fatiga o dolor muscular con una duración de uno o dos días. Estos son signos de que la vacuna está funcionando para estimular su sistema inmunológico. Si los síntomas persisten más de dos días, debe llamar a su médico.

Los efectos secundarios graves, como reacciones alérgicas graves o anafilaxia, han sido extremadamente raros.


Mito: Más personas morirán como resultado de un efecto secundario negativo de la vacuna contra el COVID-19 de las que en realidad morirían a causa del virus.

Realidad: Los reportes de muerte después de la vacunación contra el COVID-19 son raros. Entre el 14 de diciembre de 2020 y el 9 de agosto de 2021 se administraron más de 351 millones de dosis de vacunas contra el COVID-19 en Estados Unidos. Durante este tiempo, el Sistema de Notificación de Eventos Adversos a las Vacunas (VAERS por sus siglas en inglés) recibió 6,631 reportes de muerte (0.0019%) entre las personas que recibieron una vacuna contra el COVID-19. La FDA exige que los proveedores de atención médica notifiquen al VAERS cualquier muerte después de la vacunación contra el COVID-19, incluso si no está claro si la vacuna fue la causa. Los reportes de eventos adversos al VAERS después de la vacunación, incluyendo las muertes, no significan necesariamente que una vacuna haya causado un problema de salud.

En Kentucky, más de 7,400 personas han muerto y más de 505,000 se han enfermado con el COVID-19. Esa es una tasa de mortalidad del 0.015 por ciento, aproximadamente 8 veces más alta que las muertes reportadas al VAERS.

Si bien algunas personas que reciben la vacuna pueden desarrollar síntomas a medida que responde su sistema inmunológico, recuerde que esto es común cuando reciben cualquier vacuna y no se considera grave o potencialmente mortal.


Mito: Las vacunas alteran su ADN.

Realidad: Este rumor se originó debido a que las vacunas Pfizer-BioNTech y Moderna se basan en una estrategia de lucha contra gérmenes que utiliza ARNm, que significa “ARN mensajero”. El ARN mensajero es el conjunto de instrucciones para construir una proteína, que se convierte en la fuente de la respuesta inmune del cuerpo. El ARN mensajero interactúa con las células, pero el material nunca ingresa al núcleo de la célula, que es donde se encuentra nuestro ADN. Las células humanas descomponen y eliminan el ARNm poco después de haber terminado de utilizar las instrucciones.


Mito: las vacunas provocan abortos espontáneos.

Realidad: Los CDC publicaron nuevos datos en agosto de 2021 que muestran que no hubo mayor riesgo de aborto espontáneo entre las casi 2500 mujeres embarazadas que recibieron una vacuna de ARNm contra el COVID-19 antes de las 20 semanas de embarazo.

Los datos anteriores no encontraron problemas de seguridad para las embarazadas que fueron vacunadas al final del embarazo, ni para sus bebés.

Sin embargo, las embarazadas tienen un mayor riesgo de enfermedades graves y complicaciones del embarazo si contraen el COVID-19.


Mito: La vacuna contra COVID-19 puede causar infertilidad.

Realidad: La vacuna contra COVID-19 no afecta la fertilidad. La vacuna contra COVID-19 estimula al cuerpo a crear copias de la proteína de pico que se encuentra en la superficie del coronavirus. Esta "enseña" al sistema inmunológico del cuerpo a combatir el virus que tiene esa proteína espicular específica.

Este mito comenzó como un rumor, basado en la supuesta inclusión de una proteína espicular llamada sincitina-1 en la vacuna Pfizer-BioNTech. Independientemente de si la sincitina-1 afecta la fertilidad humana, no está presente en la vacuna Pfizer-BioNTech.


Mito: La vacuna contra el COVID-19 se desarrolló para controlar a la población, mediante seguimiento con microchip o "nano transductores" en nuestro cerebro.

Realidad: No existe un microchip en la vacuna y la vacuna no rastreará a las personas ni recopilará información personal en bases de datos.

Este mito comenzó después de los comentarios hechos por Bill Gates de la Fundación Gates sobre un certificado digital de registros de vacunas. La tecnología a la que se refería no es un microchip, no se ha implementado de ninguna manera y no está vinculada al desarrollo, prueba o distribución de las vacunas contra el COVID-19.

La realidad es que su teléfono celular y tarjetas de débito o crédito permiten a las empresas rastrear sus movimientos y hábitos; las vacunas no pueden hacer esto.

 

Mito: Si ya tuve COVID-19, no necesito una vacuna.

Realidad: Sí, su cuerpo desarrolló anticuerpos naturales en respuesta al coronavirus, pero no sabemos cuánto tiempo seguirán siendo efectivos. Los CDC publicaron un estudio en agosto de 2021 en residentes de Kentucky que mostró que las personas que tuvieron SARS-CoV-2 en 2020, y que no se vacunaron entre mayo y junio de 2021, tenían 2,34 veces más riesgo de volver a infectarse en comparación con las que se habían vacunado por completo después de haber tenido el virus.


Mito: una vez vacunado, no hay razón para usar una mascarilla o practicar el distanciamiento social en público.

Realidad: Las vacunas contra el COVID-19 lo protegen de enfermarse de gravedad, pero aún puede infectarse o transmitir el virus a otras personas. Eso incluye a los niños que aún no son elegibles para recibir una vacuna. Use su mascarilla, lávese las manos y mantenga la distancia física hasta que más personas sean vacunadas.


Mito: El gobierno está obligando a todos a vacunarse.

Realidad: No existe ninguna orden federal o estatal que obligue a la vacunación. La razón para vacunarse es para proteger a usted y a cualquier otra persona con la que tenga contacto contra una enfermedad potencialmente peligrosa.


Mito: Las vacunas contra el COVID-19 se crearon utilizando tejido fetal.

Realidad: Ninguna de las vacunas contra COVID-19 de Pfizer/BioNTech, Moderna, ni Johnson & Johnson/Janssen contienen células fetales.


Mito: Los niños no se enferman de gravedad por el COVID-19. No es peor que la gripe.

Realidad: Los niños pueden contagiarse y transmitir el COVID-19, incluyendo casos graves. Si bien los niños no mueren a causa del virus a la misma tasa que los adultos, sí pueden morir a causa del COVID-19. De hecho, los niños mueren a causa de este virus con tasas similares a otras enfermedades para las que los niños son vacunados o por las cuales se les impide asistir a la escuela.


Mito: Las mascarillas no funcionan.

Realidad: Los estudios han demostrado que el uso universal de las mascarillas ha sido una herramienta muy efectiva para controlar la propagación del COVID-19 en las escuelas. El uso universal de las mascarillas puede permitir que las escuelas funcionen en gran medida con normalidad, y la distancia se puede reducir en el aula o en el autobús cuando todos utilizan mascarilla. Además, si los niños están expuestos al COVID-19 en un entorno de uso de mascarilla, no necesitan ponerse en cuarentena (y pueden continuar con la educación en persona).


Mito: Si me vacuno significa que no contraeré el coronavirus.

Realidad: Aún podría infectarse con el coronavirus incluso después de haber recibido la vacuna, pero es menos probable que desarrolle síntomas graves, sea hospitalizado o muera.

Es importante reconocer que recibir la vacuna no se trata solo de sobrevivir al COVID-19. Se trata de prevenir la propagación del virus a otras personas y prevenir infecciones que pueden ocasionar efectos negativos en la salud a largo plazo. Si bien ninguna vacuna es 100% efectiva, es mucho mejor que no vacunarse. Los beneficios superan los riesgos en personas sanas.


Mito: Soy joven y estoy sano, no necesito vacunarme.

Realidad: Si bien es menos probable que las personas jóvenes y sanas desarrollen síntomas graves o mueran a causa del COVID-19, pueden terminar en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) o con síntomas de larga duración durante meses después de que el virus haya desaparecido. Incluso si permanecen asintomáticos, pueden transmitir la enfermedad sin saberlo a quienes no están vacunados y son vulnerables, como los niños y las personas con sistemas inmunológicos comprometidos.